100 AÑOS DE HISTORIA,
100 AÑOS DE PASIÓN
El siglo XX ha estado marcado por grandes acontecimientos, guerras mundiales, revolución industrial y otros muchos acontecimientos importantes que han dejado huella. El comienzo de un siglo siempre está lleno de expectativas y este no defraudó. Llegó la modernidad y el hombre comienza a aparcar el caballo para tomar las máquinas, la mecanización nos lleva sin freno hacia el confort. Estamos en la “Belle Époque”, los instrumentistas de viento siguen manteniendo la costumbre de fabricar ellos mismos sus cañas, a mano, ¡con mayor o menor éxito!
Una saga familiar
Eugéne Van Doren, (1873-1940), clarinete Mib. (Requinto) en la Ópera de París, posee un don muy especial: las cañas que él fabrica “sonaban” todas a las mil maravillas. Su sonoridad es tan rica, redonda y generosa que sus colegas de la orquesta no cesan de pedirle que les haga cañas.
Unido a su talento como músico, poseía un gran ingenio, dotes para la invención y la mecánica. Ante la insistente demanda de sus amigos y compañeros de profesión, se lanza con su amigo Giraudeau a la fabricación de una máquina para este fin; el resultado fue un ingenioso invento que se accionaba con un pedal de pie como las máquinas de coser de la época y se engrasaba de igual modo, con la típica botija de aceite. Instala su taller en el comedor de su casa en la calle Andre Del Sartre. Las primeras cajas de cañas que salen de su taller contenían 12 unidades y estaban cerradas con cera.
En 1905, año del nacimiento de su hijo Robert, la demanda se amplía de forma importante y decide dejar la práctica profesional del clarinete para consagrarse en cuerpo y alma a la fabricación de sus cañas, instalando su fábrica en el 51 de la Rue Lepic en París, muy cerca de lo que posteriormente sería su sede definitiva en el número 56 de la misma calle. La casa VANDOREN había nacido y el éxito llego inmediatamente.
Algunos años más tarde, demostrando su buen ojo para los negocios, Eugéne Van Doren compra un taller en La Couture Boussey, en Normandía, para asegurarse la fabricación de boquillas de ébano “Perfecta”. Consciente de la importancia de la publicidad, creó un eslogan famoso en el mundo entero para dar a conocer sus boquillas: “Todas nuestras boquillas son buenas”. Hombre inteligente, meticuloso, organizado, cumplidor de su palabra e implicado al máximo con la calidad de sus productos, llegó a romper algunos de los pedidos que le llegan por considerar que no podía atenderlos; siempre pospuso la calidad a la cantidad, no dejándose llevar por el deseo de vender más y más.
Su negocio tomó tal importancia que se hizo de imperiosa necesidad el aprovisionamiento, en grandes cantidades, de la materia prima para fabricar las cañas. Haciendo gala de su buena vista para los negocios y de su amor por la naturaleza y la vida, compra unos terrenos en el Var, en la Costa Azul, donde cultivará el “Arundo Donax” y la viña.
Robert Van Doren, (19??-1996) hijo de Eugéne, premio de clarinete del Conservatorio de París, fue un músico de gran talento y proyección, fruto de ello en 1928 atraviesa el Atlántico realizando una exitosa gira por los Estados Unidos que durará un año. Con motivo de esta larga estancia hacedescubrir a los clarinetistas americanos las cañas Vandoren dejando posteriormente su carrera para consagrarse a la empresa familiar. Se convierte en el mejor animador artístico de la empresa que por aquellas fechas despegaba en el panorama internacional, si el mundo musical había perdido un instrumentista de gran talento, la empresa ganó un manager de excepción.
En 1935 compra unos terrenos baldíos, enclavados entre dos inmuebles, lo que hoy es el 56 Rue Lepic, a dos pasos de Montmartre, esto le permitió traer los talleres que había comprado su padre en La Couture Boussey a París y así centralizar toda la fabricación en un mismo punto parapoder tener mejor seguimiento de la producción. Es en este momento que diseña y fabrica la mítica boquilla 5RV que conocerá un gran éxito en todo el mundo y que hoy en día sigue siendo una boquilla de referencia utilizada por muchos grandes maestros.
Tristemente llegan años de sufrimiento a Europa, tras la crisis económica de 1929 después de la I Guerra Mundial que a pesar de terminar el 1918 sus secuelas económicas llegaron hasta mucho más tarde. Llega la II Guerra Mundial a una Europa tambaleante y esto no solamente afectó a Vandoren con el reclutamiento de Robert por el ejército sino que dejó sumida Francia en un escasez total de mano de obra y materia prima, permaneciendo la empresa durante algún tiempo en manos de su esposa y prácticamente inactiva. Después de 1945, las ganas de recuperar el tiempo perdido hacen que la industria de la música resurja con nuevos bríos y en ese pelotón de cabeza, como no podía ser de otra manera estaba VANDOREN.
1967: Bernad Van Doren, hijo de Robert, entra en la empresa y la tercera generación está asegurada. Heredó de su abuelo el ingenio y la pasión por todo lo mecánico y supo, como nadie, entender la modernidad y adaptar la empresa a los tiempos modernos que se avecinaban. Reemplaza las correas de las viejas, pero eficaces, máquinas por modernos motores, diseña nuevas herramientas en los nuevos materiales como el carbono y desarrolla con Franck sistemas ultra perfectos que hacen que la tolerancia de fabricación haya descendido hasta 1/100 de mm. Bajo su dirección, en 1968 nace una nueva generación de boquillas, tomando como modelo de base la B45 (1945 es el año de nacimiento de Bernard Vandoren) llegando a ser tan célebre como la 5RV. En su afán por la innovación Bernard no deja de trabajar en nuevos productos, este trabajo da como resultado la creación de nuevos artículos. En 1982 saca a la luz la abrazadera Matsers, en 1983 la caña Java, en 1985 los protectores de boquillas, en 1993 las cañas V16 y en 2003 las cañas 56 Rue Lepic. En 1990, Bernard decide transferir sus talleres parisinos al sur de Francia, en el corazón mismo de sus cañaverales, en Bormes-Les-Mimosas, allí fiel a la tradición de sus antepasados controla sus plantaciones desde que los nuevos tallos brotan en primavera hasta que son seleccionados dos años más tarde para ser cortados y transformados en esas joyas producto de la naturaleza y del “savoir faire” de Vandoren. Sobre el terreno a pie de cañaveral, en los talleres, en las cabinas de prueba, la figura de Bernard Van Doren está siempre presente, no deja nada a la improvisación, siendo meticuloso, desde el detalle más importante como puede ser la puesta a punta de una máquina, hasta el que pueda parecer insignificante. Su visión internacional del negocio, le ha llevado a colocar a Vandoren en lo más alto entre los músicos de todo el mundo, siendo hoy la empresa más prestigiosa en la fabricación de cañas, boquillas y accesorios. Siempre buscando abrir nuevas fronteras para los productos de su marca, lo han llevado a participar en la feria de Frankfurt desde 1978. Como para sus predecesores, para Bernard la pasión se hace realidad al servicio de los músicos y de la música
2003: Anne-Sophie, hija de Robert, lanza “Vandojazz”, una revista dirigida hacia músicas actuales y que informa de las Vandojazz organizadas una vez al mes en las mejores salas parisinas. ¡La cuarta generación está asegurada!.
Aportación al repertorio contemporáneo
Todos los años, Vandoren propone al Primer Premio del conservatorio de París participar en el Congreso internacional de clarinete. Desde hace ya mucho tiempo, Vandoren viene ejerciendo acciones de mecenazgo con el fin de enriquecer el patrimonio musical del clarinete y saxofón, además de la ayuda prestada a los solistas. En 1985 fue el primer concurso para Banda, seguido, en 1996, de obras pedagógicas para saxofón. Desde 1991, siete encargos han venido a engrosar el repertorio de saxofón (Linker Augmentaz de Stockhausen, Pénombres VI de Taïra) y clarinete (Alternatim de Berio, Concerto da camera de Berio, Altre Schegge di Canto de Sciarrino, Arco di vento de Fedele).
Celebración
Para celebrar sus 100 años, Vandoren desea acrecentar su presencia en los eventos internacionales tales como el Congreso Internacional de Clarinete que se celebrará en julio en Tokio o el festival de la caña el 4 y 5 de junio en Hyéres. El edificio de la rue Lepic ha sido reformado completamente. Es un lugar único en el que los músicos, de diferentes países, distintos tipos de músicas, tocando marcas distintas, se dan cita; un “Espacio partituras” con más de 15.000 referencias y discos poco comunes; la sala “Robert Van Doren”, que puede acoger a 25 personas para clases magistrales; estudios para pruebas de material. Una colección de DVD “Los grandes maestros del clarinete y el saxofón” van a inmortalizar las clases magistrales organizadas por Vandoren (las dos primeras serán consagradas a los clarinetistas Guy Deplus y Kart Leister). Este año estará marcado por una gran abertura hacia China. Vandoren cofinancia con Selmer la gira China del gran ensemble de saxofón del Conservatorio de París con Claude Delangle, del 21 de marzo al 2 de abril. El 23 de junio podremos escuchar la creación para la Orquesta Sinfónica de Estrasburgo del compositor Qigang Chen.
Cien años después de su fundación, Vandoren permanece como una de las pocas empresas familiares independiente dentro del sector de la música. Con unas 200 personas en su plantilla, repartidos entre el sector agrícola, industrial y artístico, exportando más del 90% de su producción a una centena de países. La empresa mantiene un gran dinamismo desde sus orígenes, desarrollando nuevos productos dentro de sus diferentes líneas, ofreciendo un “Espacio partituras”, sin duda, único en Europa y encargando obras a prestigiosos compositores para clarinete y saxofón.
En nombre de todos los que hacen de la música su profesión, en el de aquellos que encuentran sus mejores momentos practicándola, en el de los que la aman y escuchan y muy especialmente desde PRIMUS, distribuidor para España, damos las gracias a esta saga familiar centenaria en la persona de su presidente actual D. Bernard Van Doren.
Manuel Fernández





